
Una comunidad sin agua
Más de 48.000 habitantes de Tuquerres enfrentan una crisis sanitaria sin precedentes. Los tanques de almacenamiento de agua del municipio permanecen prácticamente vacíos, lo que obligó a las autoridades a implementar un plan de racionamiento que limita el suministro a apenas una o dos horas diarias. La situación es tan crítica que el alcalde Luis Fernando Leitón tuvo que declarar la emergencia sanitaria.
El gerente de la Empresa de Servicios Públicos de Tuquerres, Carlos Andrés Arciniegas, explicó la magnitud del problema: el municipio que normalmente operaba con un caudal de 45 litros por segundo ahora cuenta apenas con 22 y 23 litros por segundo. «Necesitamos con urgencia que llueva», afirmó Arciniegas, dejando clara la dependencia de la precipitación para resolver la crisis.
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El origen de la escasez: sequía en el páramo
La mayor parte del agua que abastecía a Tuquerres provenía de la quebrada Azufral, ubicada en el páramo del mismo nombre a 3.500 metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, ese afluente actualmente sufre una sequía sin precedentes. Francisco Ortega, director de la Planta de Tratamiento de Agua, señaló que en sus 29 años de experiencia y según los registros históricos de los caudales, nunca se había visto una situación como la actual.

Lo que debería ser una zona de páramo protegida en la Reserva Natural del Azufral ahora muestra ganadería y agricultura en áreas que no deberían tener esos usos. Esta transformación del ecosistema, junto con la falta de cuidado ambiental, ha dejado los afluentes prácticamente secos, agravando la escasez de agua para todo el municipio.

Impacto en la población y el desarrollo económico
Los efectos de la crisis trascienden la falta de agua potable. Claudio Mora, habitante de Tuquerres, describió la realidad de los afectados: «Ya nos tiene muy afectados a toda la comunidad aquí en el municipio de Túquerres, principalmente, porque está todo seco ya. Ya no tenemos agüita para el ganado, para los sembrados y para los seres humanos». La sequía impacta simultáneamente la ganadería, la agricultura y el consumo humano, comprometiendo tanto la economía local como la seguridad alimentaria y sanitaria de la población.
El alcalde Luis Fernando Leitón reconoció la complejidad de la situación: «La verdad, nos estamos quedando sin el líquido preciado». La implementación del plan de racionamiento representa una medida emergente pero temporal que, aunque garantiza algún acceso al agua, no resuelve las causas profundas de la crisis ni permite el desarrollo normal de actividades económicas y cotidianas del municipio.