Nariño atraviesa una de sus peores crisis hídricas en años. Con 22 municipios ya reportando desabastecimiento de agua y 18 de ellos implementando medidas de racionamiento, la situación se agrava diariamente a medida que la temporada de menos lluvias persiste en todas las subregiones del departamento. Según Jhon Pablo Coral, gestor departamental de Aguas de Nariño, «la situación es muy compleja en este momento debido a que aumentan cada día los municipios que reportan desabastecimiento».
Municipios como Túquerres llevan más de un mes enfrentando racionamientos severos, con cortes del servicio en horas de la tarde, mientras que en El Tambo la crisis es crítica: las tres fuentes hídricas que abastecen el acueducto municipal ya presentan complicaciones graves. «En el municipio de El Tambo también tenemos desabastecimiento, allá son tres fuentes hídricas que abastecen el acueducto y las tres ya están complicadas», indicó Coral. En otras localidades, los racionamientos alcanzan hasta 12 horas diarias, afectando directamente la vida cotidiana de las comunidades.
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Incendios forestales amplían la devastación
Paralelamente a la crisis de agua, los incendios forestales han generado pérdidas económicas incalculables. En Ancuya, uno de los municipios más afectados, más de 600 familias han sufrido daños directos por las conflagraciones. Los cultivos de caña de azúcar, principal fuente de sustento para muchas familias, han sido consumidos por las llamas, dejando a trabajadores sin ingresos y con deudas pendientes. Máximo Antonio López, habitante de Ancuya, señaló que «en el municipio de Ancuya tenemos una presentación y una afectación por la sequía de ya alrededor de tres o cuatro meses atrás, que ha afectado considerablemente la economía en nuestro municipio».
Wilmer Aldemar Paredes, presidente de la vereda Liminal en Ancuya, ha elevado un llamado urgente al Gobierno Nacional. «Hacemos un llamado al Gobierno Nacional para que nos colaboren, porque hay muchas personas que dependen única y exclusivamente de la caña de azúcar, que fue la que se nos quemó, y hay personas que tienen créditos. Pedimos al gobierno para que nos ayuden congelando por lo menos un tiempo mientras la economía nuevamente vuelva a solventarse», expresó Paredes, reflejando la desesperación de comunidades que enfrentan el colapso de sus economías locales.


Respuesta institucional y llamados a la conciencia ciudadana
Ante la magnitud de la crisis, empresas privadas y entidades oficiales han comenzado a coordinar acciones de ayuda. El coronel Jorge Andrés Mendoza, subcomandante de la Policía de Nariño, informó que «en compañía y en un trabajo articulado de la Policía Comunitaria y la empresa privada del departamento de Nariño, nos encontramos entregando unas ayudas a esta población con el fin de mitigar las afectaciones que generaron dichas conflagraciones». Sin embargo, estas medidas paliativas son insuficientes ante una crisis que requiere soluciones estructurales a mediano y largo plazo.
Las autoridades departamentales han lanzado un llamado urgente a la ciudadanía para reducir el consumo de agua y preservar este recurso vital. El mensaje es claro: sin cambios inmediatos en los hábitos de consumo y sin intervenciones que mejoren la disponibilidad hídrica, la situación continuará deteriorándose. La combinación de sequía prolongada, incendios forestales y caudales bajos en los ríos crea un escenario de vulnerabilidad sin precedentes para Nariño, que pone en riesgo no solo el abastecimiento de agua potable sino también la viabilidad económica de sectores como la agricultura y la ganadería que sustentan a miles de familias en la región.