Los incendios de cobertura vegetal que azotaron a 15 municipios de Nariño dejaron un balance devastador para el sector agropecuario: $15.779.135.930 en pérdidas económicas, 1.485 hectáreas productivas destruidas y 699 familias campesinas con sus medios de vida comprometidos. Las cifras preliminares revelan la magnitud del impacto que atraviesa la economía rural del departamento.
Los municipios más golpeados fueron Ancuya, Linares, Los Andes Sotomayor y La Unión, aunque también se registraron daños significativos en Belén, Santacruz de Guachavés, La Cruz, La Florida, Puerres, Policarpa, Samaniego y Taminango. En total, 1.882 personas quedaron con sus medios de vida comprometidos, junto con 856 animales afectados.

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Cultivos y animales en la mira del fuego
El componente agrícola concentra el 79% de las pérdidas económicas totales, con $12.496.775.930 en daños. Según Prinith Jurado, secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural, el fuego afectó diversas líneas productivas clave de la economía nariñense: café, caña panelera, plátano, pastos, maíz, yuca, aguacate y cítricos quedaron destruidos o gravemente dañados en los campos del departamento.

En el sector pecuario, los incendios dejaron afectaciones en aves, porcinos, cuyes, equinos y bovinos por $870.360.000. Estos animales representan tanto ingresos económicos como fuentes esenciales de alimentación para los hogares campesinos, por lo que su pérdida impacta directamente en la seguridad alimentaria de las familias rurales.


Infraestructura productiva en ruinas
Más allá de cultivos y animales, los incendios destruyeron la infraestructura indispensable para que el campo nariñense continúe su labor. Sistemas de riego, mangueras, tuberías, tanques, equipos de bombeo, corrales, cercas, trapiches, galpones, invernaderos, secaderos de café y equipos de poscosecha fueron consumidos por las llamas. La pérdida de infraestructura de riego alcanzó $900 millones, mientras que otros bienes productivos y agroindustriales sumaron $1.512 millones en daños.

La Secretaría de Agricultura continúa consolidando y verificando la información reportada por los municipios, por lo que el balance preliminar podría aumentar conforme se incorporen nuevos datos soportados. Las cifras que se actualicen servirán para establecer las prioridades en las acciones de atención y recuperación del sector.

Ante el incremento de los incendios de cobertura vegetal, las autoridades mantienen la suspensión temporal de las quemas abiertas controladas en zonas rurales de todo el país, de conformidad con la Resolución 1070 del 21 de agosto de 2026, expedida por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. El llamado es enfático: prevenir cualquier práctica que genere nuevos focos de fuego en un departamento donde el fuego ya ha quemado el sustento de cientos de familias campesinas.