Human Rights Watch (HRW) publicó el 24 de agosto un informe que pone en evidencia una crisis silenciosa en Colombia: el reclutamiento sistemático de niños, niñas y adolescentes por grupos armados ilegales. Nariño aparece entre los departamentos con mayor concentración de casos documentados, junto a Cauca, Norte de Santander, Antioquia, Meta, Huila y Arauca. El documento de 124 páginas, titulado « Pensé que nunca volvería a ver a mi mamá », revela cómo plataformas como TikTok y Facebook han amplificado este fenómeno al convertirse en herramientas de reclutamiento dirigidas específicamente a menores de la región.
Según el análisis de datos de la Defensoría del Pueblo realizado por HRW, al menos 1.500 niños, niñas y adolescentes han sido reclutados desde 2021 en todo el país, aunque las cifras varían según la fuente consultada. La Defensoría registra 1.481 víctimas entre 2021 y 2025, mientras que la Fiscalía documenta 3.909 casos en el mismo periodo, más 74 adicionales solo en el primer semestre de 2026. El aumento se ha acelerado notoriamente desde 2023, marcando una tendencia creciente que alerta a organizaciones de derechos humanos.

Cifras que revelan vulnerabilidades estructurales
Los datos documentados por HRW muestran patrones alarmantes sobre quién es reclutado y en qué condiciones. Más de la mitad de los casos se concentran en Cauca, departamento donde la presencia de grupos armados es particularmente intensa. Los niños y niñas indígenas representan casi la mitad de los casos a pesar de que los pueblos indígenas constituyen apenas el 4% de la población colombiana, lo que refleja una vulnerabilidad desproporcionada de estas comunidades. Un dato particularmente grave es que más del 30% de los menores reclutados tenían entre 10 y 14 años, edad en la que, conforme al derecho internacional humanitario, el reclutamiento podría constituir un crimen de guerra. Las niñas, que representan el 40% de los casos, enfrentan además riesgo específico de violencia sexual dentro de los grupos armados.

Redes sociales como campo de reclutamiento
Uno de los hallazgos más inquietantes del informe es el papel central que han adquirido TikTok y Facebook en la estrategia de captación de menores. Investigadores de HRW crearon perfiles en ambas plataformas para rastrear el fenómeno, analizando 72 perfiles y 41 publicaciones donde reclutadores glorifican la vida armada y exhiben los supuestos beneficios de unirse a estos grupos. El contenido incluye frases como « quién disponible para trabajar », « info al DM » y « perdón mamá pero su hijo se metió al ruedo », acompañadas de imágenes de hombres armados en zonas rurales o cultivos de uso ilícito, musicalizadas con narcocorridos. Este patrón fue documentado específicamente en las regiones donde operan activamente disidencias de las FARC, el ELN y el Clan del Golfo — estructuras que también tienen presencia importante en el sur de Nariño. HRW también documentó publicaciones en las que criminales exhiben fajos de billetes y joyas, generando una narrativa de riqueza rápida que atrae a menores en condiciones de pobreza.

Las plataformas respondieron a las solicitudes de información de HRW. TikTok afirmó que previene « proactivamente » el uso de su plataforma por grupos armados mediante normas comunitarias, moderación automatizada y humana, además de protecciones por edad y canales de reporte directo a autoridades como el ICBF, la Policía y la Fiscalía. Meta, matriz de Facebook, aseguró que se « esfuerza constantemente por perfeccionar » su estrategia para combatir el reclutamiento de menores. Sin embargo, ambas compañías reconocieron ante HRW que « removieron el contenido de grupos armados que les señalamos », lo que sugiere que el problema requiere intervención externa para ser identificado y atendido.
El informe marca un antes y un después de la firma del acuerdo de paz con las FARC en 2016. Las dinámicas de reclutamiento cambiaron radicalmente: ya no existe un mando jerárquico único, sino alianzas cambiantes entre estructuras armadas que reclutan según sus necesidades operativas. Disidencias de las FARC son responsables del 74% de los casos documentados. Los menores ya no son utilizados exclusivamente como combatientes, sino cada vez más en tareas de apoyo como vigilancia, recolección de información, logística y control social sobre las comunidades — roles que los hacen menos visibles pero igual de vulnerables a la explotación y la violencia.
HRW pidió formalmente al presidente Abelardo de la Espriella adoptar una política integral de seguridad y justicia frente al reclutamiento infantil. La organización señaló que los esfuerzos estatales de recuperación y reintegración no se han adaptado a las nuevas dinámicas de violencia, y que los menores reciben tratamientos diferenciados según el grupo armado que los reclutó — una inconsistencia que deja vacíos críticos de protección y genera desigualdad en el acceso a programas de reinserción.