Un derrumbe en una mina artesanal de extracción de oro en zona rural de Santa Bárbara de Iscuandé, en el Pacífico nariñense, terminó en tragedia cuando el talud de tierra se desplomó sobre 21 mineros que realizaban labores de excavación. El saldo final de la emergencia, confirmado por las autoridades, es de 14 personas fallecidas y 7 heridos, cuatro de ellos en estado delicado.
Según Gabriel Ocaña, director del Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (Dagrd) de Nariño, los cuerpos de 13 de las víctimas fueron trasladados al casco urbano de Iscuandé, mientras que una persona fue llevada directamente a Guapí por ser originaria de esa zona. Los cuatro heridos con casos más complejos requerían transporte aéreo hacia Pasto o Tumaco para recibir atención médica especializada.

Lea también: Seis personas mueren en colapso de mina no autorizada en Santa Bárbara de Iscuandé


Una evacuación contra el tiempo
La ubicación geográfica de la mina convirtió la evacuación en una carrera contrarreloj. Desde el lugar del derrumbe, situado en zona rural de difícil acceso, las víctimas tuvieron que ser trasladadas por vía fluvial hasta encontrar atención médica. Motocarros y lanchas se convirtieron en parte de una cadena de rescate que debía recorrer aproximadamente entre 3 y 4 horas de viaje.

Las autoridades enfrentaron limitaciones operativas significativas. Ocaña explicó que estaban buscando apoyo aéreo con helicópteros para acelerar el transporte de los heridos graves, coordinando con el gobernador del departamento. La emergencia evidenció las dificultades de acceso que caracterizan la zona y cómo afectan directamente los tiempos de respuesta en situaciones críticas.


Un patrón de riesgo en la minería artesanal
Este no fue un incidente aislado en Nariño. Ocaña confirmó que la región ha registrado al menos dos eventos similares recientemente, incluyendo otro derrumbe en Policarpa, en el sector del Patía, que también dejó siete víctimas. Las autoridades señalaron que las condiciones climáticas actuales, intensificadas por el fenómeno del Niño, están influyendo en la variabilidad climática y aumentando los riesgos de inestabilidad en las excavaciones.
Entre las víctimas confirmadas del derrumbe en Iscuandé hay personas procedentes de los departamentos del Cauca y Chocó, lo que refleja cómo la minería artesanal de oro en el Pacífico nariñense atrae trabajadores de regiones vecinas en busca de oportunidades económicas, pero exponiéndose a condiciones laborales sin seguridad ni regulación.