En un vuelco electoral inesperado para Washington, los demócratas han recuperado el control total del Congreso estadounidense, según las proyecciones de las principales cadenas de televisión NBC News, CBS y Decision Desk HQ. El resultado representa la primera gran derrota de Donald Trump en su presidencia y cierra dos años de hegemonía republicana en el Capitolio, reconfigurado el panorama político de cara a los próximos comicios presidenciales.
Con datos procesados en la madrugada del miércoles 4 de noviembre, NBC News proyectaba una mayoría demócrata en ambas cámaras legislativas. En la Cámara de Representantes, el modelo de la cadena estima al menos 252 escaños demócratas sobre los 218 necesarios para la mayoría, en una importante reversión frente a los 214 que tenían antes de la elección. En el Senado, los demócratas ampliaron su posición inicial de 47 escaños para alcanzar una mayoría que le permitirá controlar la agenda legislativa.
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Derrotas clave de Trump
Los demócratas ganaron en bastiones republicanos que no conquistaban desde hace décadas. En Carolina del Norte, el exgobernador Roy Cooper arrebató el escaño senatorial que defendía Michael Whatley, representando el primer triunfo demócrata en ese estado desde 2008. Igualmente, los demócratas se hicieron con las gobernaciones en estados cruciales como Texas, Ohio, Georgia e Iowa, donde el republicano Greg Abbott sufrió su derrota como gobernador.
Según una encuesta a pie de urna de NBC citada por medios estadounidenses, el 62% de los votantes desaprueba a Trump, y el mismo porcentaje se opone a posibles acciones militares contra Irán. El precio de la gasolina fue un factor decisivo en el descontento electoral, factor que el propio Trump reconoció en una entrevista con Fox News. En su cuenta de Truth Social, el presidente escribió que «no estaba en la papeleta y, si lo hubiera estado, habríamos ganado de forma aplastante».


Cambios institucionales en Washington
El nuevo Congreso tomará posesión el 3 de enero, con Hakeem Jeffries como presidente de la Cámara de Representantes y Chuck Schumer recuperando el liderazgo de la mayoría en el Senado. Aunque Trump conserva su poder de veto presidencial, anularlo requiere una mayoría de dos tercios en cada cámara, un umbral que los demócratas no poseen. Sin embargo, la oposición controlará las comisiones del Congreso, podrá abrir investigaciones con poder de citación y tendrá capacidad para negociar los presupuestos federales, evitando un posible cierre del Gobierno. El Senado demócrata también podrá frenar el ritmo de confirmación de jueces federales. Aunque Jeffries no descarta un juicio político contra Trump, la destitución exigiría 67 votos en el Senado, una barrera prácticamente infranqueable.
A nivel de política exterior, la Casa Blanca mantiene el control de las decisiones estratégicas. Los aranceles y la iniciativa «Escudo de las Américas», a la que Colombia se sumó, continuarán adelante sin interferencia legislativa. No obstante, las nuevas comisiones de apropiaciones demócratas podrían condicionar, redirigir o limitar fondos destinados a cooperación internacional y equipo militar, según analistas de política exterior.
Para Colombia, el cambio de mayorías en el Congreso estadounidense genera incertidumbre sobre la cooperación bilateral. Un paquete de seguridad de aproximadamente 1.000 millones de dólares destinado al país depende de las comisiones de apropiaciones del Congreso. El congresista demócrata Gregory Meeks ha señalado que el Congreso podría limitar fondos para equipo militar y reorientarlos a otras prioridades, una posibilidad que complica el panorama para el Gobierno colombiano, aliado cercano de Trump. En América Latina, el resultado también impactará las políticas hacia Venezuela y Cuba, donde una mayoría demócrata podría condicionar recursos y aumentar controles, aunque sin levantar automáticamente sanciones vigentes.