El coronel Billy Ferney Lizarazo Ariza concluye su gestión al frente de la Policía de Nariño después de cerca de cuatro meses, dejando un balance operativo que la institución presenta como resultado del trabajo coordinado contra estructuras criminales en la región. Un nuevo comandante será enviado próximamente para asumir la jefatura del departamento.
Durante su período, la Policía de Nariño registró 951 capturas y aprehensiones, incautó 211 armas de fuego y recuperó 87 automotores y 264 motocicletas. Estas cifras reflejan el énfasis puesto en operaciones que involucraron coordinación con el Ejército, la Fiscalía y otras autoridades en el territorio departamental.
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Resultados en la lucha contra el narcotráfico
En materia de drogas ilícitas, la gestión de Lizarazo Ariza incluyó operaciones que arrojaron la incautación de 1.017 kilogramos de cocaína, 716 kilogramos de base de coca, 39 kilogramos de bazuco, 1.117 kilogramos de marihuana y 4.894 pastillas de drogas sintéticas. Estas acciones se llevaron a cabo en diversos puntos de Nariño, con énfasis en zonas estratégicas del departamento.


Operativos destacados y relevo de mando
Entre los operativos que marcaron la gestión se encuentran acciones ejecutadas en Tumaco, Leiva y Sandoná, donde se registraron capturas, incautación de armas, explosivos y la desarticulación de organizaciones dedicadas al comercio de estupefacientes. Estas operaciones se enmarcan en el contexto de los desafíos de seguridad que persisten en el departamento, especialmente en corredores estratégicos del sur occidente colombiano y zonas de frontera.
Con la salida de Lizarazo Ariza, la Policía Nacional busca dar continuidad a las estrategias operativas implementadas. El nuevo comandante enfrentará el reto de mantener y fortalecer estas líneas de acción contra el delito y la criminalidad en Nariño, un territorio caracterizado por problemáticas relacionadas con narcotráfico, extorsión, homicidios y control de economías ilícitas en diversas subregiones.
La institución califica el período que termina como una etapa marcada por el trabajo articulado entre organismos de seguridad, aunque los desafíos de orden público en el departamento continúan demandando acciones sostenidas de inteligencia, operativas y preventivas coordinadas con autoridades civiles, militares y organismos judiciales en el territorio.