Los recientes movimientos de personal en cargos directivos de la Administración Municipal de Pasto, particularmente en la Secretaría de Tránsito y Transporte, han generado una serie de interrogantes sobre los criterios utilizados para la rotación de funcionarios y el impacto que esto puede tener en la continuidad de los procesos administrativos y técnicos en una dependencia que maneja asuntos críticos para la ciudad como movilidad, seguridad vial, transporte público y fotodetección.
Los documentos oficiales consultados muestran un patrón de cambios que va más allá de simples ajustes administrativos. Entre los casos más destacados está el de Diana Lizette Martínez Delgado, quien desde enero de 2024 ha transitado por diferentes responsabilidades dentro de la Administración: fue secretaria General, tuvo vinculación en la Subgerencia Financiera del Terminal de Transportes, llegó a la Secretaría de Tránsito en febrero de 2026 como subsecretaria de Registro, y apenas siete meses después, mediante el Decreto 0171 del 16 de septiembre de 2026, fue trasladada a la Subsecretaría de Movilidad, nuevamente dentro de la misma Secretaría.
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La velocidad de los movimientos como factor de análisis
La inquietud sobre estos cambios no radica simplemente en que una funcionaria pueda desempeñarse en diferentes dependencias, sino en la velocidad con la que ocurren los traslados y qué tan especializada es la experiencia para cada cargo específico. La pregunta central es si se trata de una funcionaria con capacidad de adaptarse a diferentes responsabilidades o de una rotación que termina dejando dudas sobre la especialización requerida para posiciones que demandan conocimiento técnico profundo. En el caso de Martínez, el lapso de apenas siete meses entre su nombramiento en la Subsecretaría de Registro y su traslado a Movilidad plantea cuestionamientos sobre cuánto tiempo necesita un funcionario para consolidar una gestión antes de asumir nuevas responsabilidades.

Otros casos: Bernal y Córdoba
Otro ejemplo relevante es el de Jaime Andrés Bernal Rivas, quien llegó a la Administración Municipal en enero de 2024 como subsecretario de Seguridad Vial y Control Operativo de Tránsito. Su función estaba directamente vinculada a seguridad vial y control operativo, pero en agosto de 2025, mediante el Decreto 0165 del 5 de agosto de 2025, fue nombrado como subsecretario de Formación y Promoción de la Secretaría de Cultura. El movimiento de una dependencia técnica de tránsito a una de formación y promoción cultural evidencia criterios de movilidad que merecen explicación cuando se observan como parte de un patrón más amplio.

El caso de Omar Ernesto Córdoba Salas, nombrado secretario de Tránsito y Transporte mediante el Decreto 0040 del 24 de febrero de 2026, también genera preguntas. Durante su gestión asumió funciones adicionales como subsecretario de Movilidad en marzo, pero ese encargo terminó el 5 de mayo de 2026 cuando se nombró a Jhonny Fernando López Gómez en esa posición. Córdoba participó en el debate realizado por el Concejo de Pasto en junio de 2026 sobre cámaras de fotodetección, donde se analizó el funcionamiento de las fotomultas. Aunque ha circulado información sobre su eventual salida, hasta el momento no aparecen decretos oficiales que sustenten cambios formales en su cargo o que expliquen públicamente las razones de posibles decisiones administrativas relacionadas.
Los documentos oficiales también muestran cambios en la Subsecretaría de Seguridad Vial y Control Operativo. En febrero de 2026, la Administración terminó una encargatura y nombró a Darío Alejandro Quintero Santander, sumándose a la cadena de movimientos que han marcado a la Secretaría de Tránsito en los últimos meses.
La fotografía completa deja planteadas preguntas estructurales: ¿la Administración Municipal está haciendo ajustes normales para fortalecer su equipo de gobierno o existe una rotación que afecta la continuidad y especialización de una dependencia crítica? ¿Cuáles son los criterios técnicos y administrativos utilizados para escoger y mover funcionarios? ¿Qué experiencia específica se exige para cada cargo? ¿Cuánto tiempo se necesita para consolidar una gestión antes de realizar un nuevo movimiento? Son preguntas cuyas respuestas corresponde entregar a la Alcaldía de Pasto, especialmente considerando que la ciudad continúa enfrentando asuntos sensibles relacionados con movilidad, seguridad vial, transporte público, congestión y atención a usuarios.