La adulteración de panela con azúcar continúa afectando a los productores legales de Nariño, quienes advierten sobre el impacto económico y de competencia desleal que genera esta práctica prohibida por ley. Los paneleros que mantienen procesos tradicionales enfrentan una reducción constante en sus ganancias mientras crece la comercialización de panela adulterada en el mercado regional.
Janet Garzón, representante del trapiche Caracol de Consacá, explica cómo el problema afecta no solo a los productores de panela sino a toda la cadena de valor. «Están adulterándola con azúcar y eso nos ha afectado a las personas que sí trabajamos con la panela natural. Nosotros empezamos comprando la caña a los productores y en este punto los productores también se han visto afectados, porque a medida que los paneleros adulteran les baja el precio al sector del producto de caña», señaló Garzón.
Una de las principales dificultades radica en que los consumidores no pueden identificar visualmente la panela adulterada. «No se puede conocerla porque tendría que llevarla específicamente a un laboratorio. Ese es el problema que se ha presentado, porque no se puede identificarla», manifestó Garzón, señalando la necesidad de un análisis especializado para comprobar la composición real del producto.

Intervención de autoridades y marco legal
Las autoridades han comenzado a actuar contra esta práctica. En mayo, fueron desmantelados en Sandoná varios centros clandestinos dedicados a la adulteración de panela, donde se encontraron productos utilizados para la elaboración ilegal del endulzante. Según la Ley 40 de 1990 y el Decreto 1071 de 2015, la utilización de azúcar como insumo en la fabricación de panela está expresamente prohibida. Quienes incurren en esta práctica se exponen a sanciones administrativas, pecuniarias y a procesos penales, incluyendo el delito de corrupción de alimentos.

La Federación Nacional de Productores de Panela (Fedepanela) ha intensificado sus acciones legales contra lo que denomina el «derrite», es decir, derretir azúcar para comercializarla como panela. El gremio advierte que esta práctica «elimina la condición natural de la panela» y reduce artificialmente los costos de producción, alterando la competitividad del sector. Según Fedepanela, esta problemática impacta a más de 350.000 familias productoras en el país.

Llamado a consumidores y productores legales
Desde los trapiches legales hacen un llamado a los consumidores a exigir panela de origen comprobado. Janet Garzón invita a quienes consumen este producto a «que sea la panela natural, porque este es un alimento y si usted lo altera le puede llevar a muchos perjuicios de la salud». El trapiche Caracol de Consacá, ubicado en la vereda Rumipamba del municipio de Consacá, ofrece panela bajo la marca «Panela JR» como alternativa con garantía de proceso tradicional.
Los productores insisten en la necesidad de fortalecer los controles institucionales y que los consumidores conozcan el origen de los productos que adquieren. La adulteración de panela representa no solo un riesgo para la salud de los consumidores, sino también una amenaza a la identidad y viabilidad económica de un sector que ha mantenido tradiciones ancestrales en la región.