
Un viaje que no tuvo regreso
Jeremy Yadiel Enríquez Chamorro, de apenas 13 años, perdió la vida en un siniestro vial ocurrido al mediodía del martes 1 de septiembre en Pasto, cuando se dirigía hacia su colegio. El adolescente circulaba en una motocicleta tipo deportiva con placa NAQ-05E cuando colisionó con un vehículo de transporte especial en inmediaciones de la glorieta del Monumento al Trabajo, cerca del barrio El Ejido, sobre la avenida Bolívar.
El fuerte impacto dejó al menor gravemente herido. Jeremy sufrió múltiples traumatismos, entre ellos un traumatismo craneoencefálico severo que comprometió seriamente su estado de salud. Fue trasladado de urgencia a un centro asistencial de la ciudad, pero pese a los esfuerzos médicos, no resistió la gravedad de las lesiones.

Circunstancias del accidente
De manera preliminar se ha conocido que el menor se movilizaba sin casco en el momento del accidente, circunstancia que deberá ser establecida dentro de la investigación que adelanten las autoridades competentes. Jeremy era estudiante del Colegio Ciudad de Pasto y residía junto a su familia en el conjunto Torres del Cielo 2.
El adolescente salió de casa aquel martes como cualquier otro día, siguiendo su rutina de asistir a clases. Sin embargo, esta vez no regresaría. Su partida deja un dolor profundo en sus padres y su hermana, quienes ahora enfrentan una ausencia que llegó demasiado pronto.
La vulnerabilidad de los motociclistas en Pasto
La muerte de Jeremy vuelve a poner la mirada sobre la seguridad vial en Pasto y, especialmente, sobre la vulnerabilidad de quienes se movilizan en motocicleta. Durante el primer semestre de 2026, 24 personas perdieron la vida en siniestros viales en Pasto, de acuerdo con el balance oficial de las autoridades de tránsito. Los motociclistas representaron el 48% de las víctimas fatales, mientras que los peatones correspondieron al 35%.
Aunque las cifras muestran una reducción frente al mismo período del año anterior, cada muerte representa una historia y una familia que queda marcada para siempre. Hoy esa historia tiene nombre y apellido: Jeremy Yadiel Enríquez Chamorro.
La investigación deberá establecer las circunstancias exactas del siniestro y las responsabilidades correspondientes. Mientras tanto, una familia permanece de luto, aprendiendo a vivir con el enorme vacío que deja la partida de un niño que apenas estaba comenzando a soñar con su futuro.