Brasil irá a segunda vuelta presidencial. Con cerca del 90% de las mesas escrutadas, Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, obtuvo alrededor del 48% de los votos válidos, frente al 44% de Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores. Ninguno alcanzó el umbral del 50% necesario para evitar un balotaje, por lo que ambos se enfrentarán nuevamente en las urnas el domingo 25 de octubre.
La jornada electoral, con más de 158 millones de ciudadanos habilitados para votar, transcurrió sin mayores incidentes. Lula votó en São Bernardo do Campo y subrayó que Brasil define «un proyecto entre la democracia y el atraso», añadiendo que cualquier resultado «deberá ser respetado». La participación fue masiva en un país donde el voto es obligatorio.

Una ventaja que se fue achicando
Los primeros boletines parecían favorecer ampliamente a Bolsonaro, con una ventaja inicial de unos siete puntos y la posibilidad aparente de ganar sin balotaje. Sin embargo, el conteo suele comenzar por los estados del sur, de inclinación bolsonarista, mientras que los del noreste, bastión histórico de Lula, se cuentan más tarde. Por esa razón, la distancia se redujo progresivamente a medida que avanzó el escrutinio, hasta quedar en torno a cuatro puntos.
Con el 92% de las secciones electorales escrutadas, el candidato de derecha aseguró 47,78% de los votos, equivalentes a aproximadamente 52,7 millones de sufragios, mientras que Lula sumó 44,22%, unos 47,9 millones de votos. En tercer lugar quedó el psiquiatra y escritor Augusto Cury con apenas 2,97% de las preferencias.

Las encuestas fallaron
Los resultados desmienten las proyecciones de los institutos de sondeo. Datafolha ubicaba a Lula con 45% de los votos válidos frente a 42% de Flávio, mientras que CNT/MDA estimaba 47,8% para Lula frente a 42,1% para Bolsonaro. El veredicto de las urnas invirtió completamente esa predicción. El Partido de los Trabajadores sufrió un desempeño particularmente débil en São Paulo, donde Tarcísio de Freitas, aliado de la derecha, fue reelegido gobernador en primera vuelta con cerca del 63% frente al 36% de Fernando Haddad, candidato petista.
Sin embargo, existe un precedente que matiza el pesimismo para el bando de Lula. En 2022, el presidente ganó la primera vuelta por apenas cinco puntos y terminó imponiéndose en el balotaje por solo 1,8%. En Brasil, la primera vuelta históricamente no define el desenlace, y la segunda ronda ha sido caracterizada por resultados sumamente ajustados. Las encuestas simuladas sobre un eventual balotaje muestran a ambos candidatos prácticamente igualados, con Lula y Bolsonaro obtuviendo cada uno el 42% según sondeos recientes.

Factores en juego para las próximas tres semanas
Los próximos veintitrés días serán decisivos. Se espera que se disputen el voto de los candidatos eliminados y el del electorado moderado, un segmento que podría ser determinante. El factor edad y desgaste juega un papel importante: Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato, mientras que Flávio Bolsonaro construyó su campaña sobre el cambio, utilizando frases como «Brasil ya no soporta tanto sufrimiento».
La contienda tiene implicaciones regionales significativas. Brasil es el principal mercado de Suramérica y un actor clave en los BRICS, por lo que gobiernos y mercados de la región siguen el desenlace con atención. El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, expresó su respaldo a Flávio Bolsonaro mientras el escrutinio seguía en curso, anticipando posibles cambios en la diplomacia y las alianzas estratégicas de América del Sur.