La Defensoría del Pueblo alertó que Nariño permanece en el grupo crítico de departamentos con mayor reclutamiento forzado de menores en Colombia. Entre el 1 de enero y el 31 de julio de 2026, la entidad identificó 97 casos a nivel nacional, de los cuales Cauca lidera con 31, seguido de Norte de Santander con 24, mientras Nariño registra 7. Sin embargo, la Defensoría advierte que estas cifras no reflejan la magnitud real del problema, especialmente en territorios donde la institucionalidad es débil y denunciar puede costar la vida.
Del total de 97 casos en el primer semestre de 2026, el 63% corresponde a niños y adolescentes y el 37% a niñas y adolescentes. En términos de pertenencia étnica, el 68% no se reconoce en ningún grupo étnico, el 23% es población indígena y el 9% afrocolombiana. Estos datos reflejan una realidad que ha empeorado progresivamente: en 2024 se reportaron 684 casos a nivel nacional y en 2025 fueron 428.
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Nariño: concentración en el Pacífico y la frontera
Aunque Nariño pasó de 24 reportes en 2024 y 18 en 2025 a 7 entre enero y julio de 2026, la aparente disminución no significa que el fenómeno haya desaparecido. Al contrario, el reclutamiento se ha concentrado en municipios específicos del litoral y el piedemonte. Las autoridades locales han situado el mayor riesgo en Tumaco, Ricaurte, Barbacoas y otros municipios costeros. En 2025, la Gobernación atribuyó la mayoría de casos conocidos a Tumaco con 8 reportes, seguido de Ricaurte y Barbacoas.
Una misión de la Defensoría en mayo de 2026 recorrió Tumaco, Ricaurte, Barbacoas, Mosquera e Ipiales, donde recogió testimonios de reclutamiento para minería ilegal, transporte de insumos bélicos y otras formas de vinculación armada. En agosto, el Ejército reportó en Tumaco el sometimiento de integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano y la recuperación de dos menores reclutados. Este dato confirma que hay operaciones que rescatan niños, pero simultáneamente el reclutamiento sigue activo en el Pacífico nariñense.


El subregistro: cifras que no cuentan la historia completa
En Nariño existe un intenso debate sobre las cifras. Mientras la Gobernación sostuvo que los reportes bajaron frente a 2024, la Contraloría habló a comienzos de año de un incremento y de una tendencia al alza. La Defensoría corta esa discusión con una advertencia clara: las cifras deben leerse con cautela. En zonas con presencia armada, denunciar puede significar represalias. Por eso, 7 casos oficiales en siete meses no equivalen a que solo siete niños hayan sido reclutados en el departamento.
El subregistro es particularmente grave en comunidades indígenas y afro del Pacífico y la frontera con Ecuador, donde la institucionalidad llega tarde, las escuelas quedan expuestas y las economías ilegales ofrecen dinero, celulares o «protección» a cambio de incorporar menores en sus filas. La Defensoría ha documentado que los grupos armados utilizan redes sociales para seducir a adolescentes con promesas de bienes materiales, práctica que Human Rights Watch ha denunciado con alrededor de 1.500 casos desde 2021.
Nariño había sido presentado como laboratorio territorial de diálogos con estructuras locales. Sin embargo, el cierre de mesas de negociación a nivel nacional y la persistencia de disidencias, ELN y grupos residuales en la costa dejan a la niñez nariñense en un punto ciego: menos diálogo, más disputa y la misma oferta criminal hacia las escuelas y veredas. La Defensoría no publicó el desglose municipal de 2026 ni los tiempos de respuesta a cada alerta, lo que dificulta saber si Tumaco, Ricaurte o Barbacoas mejoraron de verdad o si solo cayó la denuncia.
En Nariño ya existen mesas de prevención y rutas en más de 36 municipios, pero el desafío central es que esas rutas funcionen cuando una familia teme hablar. Proteger a la niñez en el departamento no se resuelve con comunicados institucionales. Exige presencia permanente en el Pacífico, escuelas que no queden solas, investigación efectiva contra quienes reclutan y un registro que no dependa únicamente del valor de una madre para denunciar. Mientras Cauca, Catatumbo y Nariño permanezcan en la cima del mapa nacional, la paz seguirá siendo incompleta.