El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ordenó el despliegue de helicópteros y vehículos blindados hacia Haití para intensificar la búsqueda de cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños que desaparecieron tras una emboscada de pandillas cerca de Puerto Príncipe. El mandatario difundió el 29 de octubre un video en la red social X mostrando al menos cuatro helicópteros y cuatro vehículos blindados negros siendo cargados en aeronaves destinadas al país caribeño mediante grúas.
Los cuatro militares, integrantes de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión internacional autorizada por las Naciones Unidas para enfrentar grupos criminales haitianos, desaparecieron el 18 de octubre cuando regresaban a su base en un vehículo blindado tras realizar compras en un mercado. En Croix-des-Bouquets, a las afueras de Puerto Príncipe, hombres armados atacaron la unidad con armas de fuego y explosivos, provocando un incendio. Aunque los técnicos lograron salir del vehículo, desde entonces se ha perdido contacto con ellos. Helicópteros enviados como apoyo también recibieron disparos durante la operación.


Operativo con respaldo internacional
Bukele sostuvo que el operativo cuenta con «autorización de todos los niveles internacionales y nacionales». El presidente rechazó enfáticamente que la llegada de tropas y equipamiento represente una intervención contra la población haitiana: «Esto no es una operación contra el pueblo haitiano, ni una invasión». Según el mandatario salvadoreño, El Salvador financia el 90% de la ofensiva con recursos propios, aunque otros países colaboraron en la logística del traslado de personal y equipos. Bukele afirmó que el operativo busca no solo localizar a los desaparecidos, sino también apoyar las acciones contra las bandas armadas que operan en la zona metropolitana de la capital haitiana. «Estamos dando una lección a las pandillas que hacen sufrir al pueblo haitiano», escribió el presidente.


Amenazas a grupos criminales
Durante una conferencia de prensa el 29 de octubre, Bukele lanzó una advertencia directa a los grupos criminales que podrían tener retenidos a los técnicos: «Si no los entregan por las buenas, los vamos a rescatar por las malas». El presidente había formulado una amenaza similar el 21 de octubre, indicando que aumentaría la presión militar si los militares no eran devueltos «vivos y sin daños». La emboscada ocurrió en un área con presencia de grupos criminales identificados como Chèn Mechan y 400 Mawozo, aunque ninguno de estos ha asumido públicamente el ataque.

Según registros de Flightradar24 citados por la agencia AFP, uno de los aviones utilizados en la operación fue identificado como un Boeing 737-401 de la compañía ecuatoriana Aeroregional, que realizó varios vuelos entre Ecuador, El Salvador y Haití entre el 23 y el 27 de octubre. El despliegue forma parte de una operación de mayor envergadura que incluye más de 2.000 militares salvadoreños ya desplegados en Haití para la búsqueda y el rescate.

La operación ocurre en medio de un escenario de creciente violencia en Haití, donde las pandillas controlan amplios sectores de la capital. Médicos sin Fronteras alertó sobre un recrudecimiento de la violencia en Puerto Príncipe, reportando un aumento de heridos, incluidas mujeres y niños, y confirmando que los enfrentamientos se han intensificado tras la desaparición de los militares salvadoreños, con ataques que han incluido drones en el noreste de la capital haitiana.